Arenal Springs Resort: la hospitalidad como pilar

El hotel Arenal Springs Resort, es un “bebé que nunca gateó”, pues como recuerda Minor Castro, su gerente general, salió corriendo a los pocos meses de nacido, con la ayuda del Banco Nacional. El complejo turístico que hoy le da trabajo a 140 personas, aún en tiempos de pandemia, nació como un deseo de ofrecer a otras personas, lo que en la infancia aprendió de sus abuelos: hospitalidad.

Castro recordó que la vena hotelera le viene de “una familia muy humilde, pero a la vez muy sociable, de una enorme calidad de servicio. A quien llegaba siempre se le daba un cafecito, y quien se iba  aunque fuera un chayote, una verdura se llevaba”.

Convencido de que, en hotelería lo que vende es hospitalidad, se enfocó en crear un negocio que brindara esto a las personas y para ello buscó al Banco Nacional.

Origen

Castro estudió para guía de turismo pero rápidamente se dio cuenta que lo suyo era la hotelería.

Aunque trabajaba en una empresa, Vinicio Miranda, un vecino que lo conocía le contactó y le propuso que fueran socios y hacer algo con un terreno que originalmente estaba destinado a ganadería.

Cuando logró decir sí a esta propuesta, pensó: “tengo la estructura de cómo podríamos hacerlo, pero necesitamos el dinero”.

“No teníamos los recursos. Fue ahí cuando empecé a tocar las puertas del Banco Nacional y  cuando logramos un nivel de confianza, de servicio, de conocimiento”.

Castro aseguró que a pesar de que venía de una familia en la que no se pedía fiado ni un confite en la pulpería, confió en el BN porque ya había hecho un crédito con nosotros y la experiencia le sirvió como herramienta, para animarse a soñar con algo más grande: Arenal Springs Resort.

“El Banco Nacional fue el único banco al que fui y en el que  sentí la confianza para hacerlo, pues estaba muy abierto al sector turismo. Enseñé el proyecto, visualizamos lo que queríamos hacer.  Lo pusimos en papel, el banco nos dijo ‘no hay problema, vamos con ustedes’”.

Siguiendo un sueño

Castro comenzó a visualizar cómo sería Arenal Springs Resort, y mientras se concretaban los trámites con el BN, recordó que una ferretería de la zona le impulsó a construir, diciendo: “pida lo que ocupe, empiecen a trabajar y cuando llegue el préstamo lo paga”.

Así lo hizo y cuando el préstamo llegó a finales de noviembre de 2004, “ya nosotros habíamos avanzado varios meses de construcción. Nos dimos cuenta de que era un bebé que había salido corriendo sin haber gateado”, recordó.

De la pandemia aprendimos que debemos reinventarnos, ser más creativos, ofrecer novedades en el sector servicios.

Minor Castro, gerente general de Arenal Springs Resort

En Febrero 2005, unos conocidos suyos que siempre lo buscaban a última hora, en el hotel donde trabajaba anteriormente, le pidieron habitaciones y “el bebé estaba en  construcción” se animó a brindarles unas habitaciones.

“Les dijimos que si querían les habilitábamos las habitaciones, aunque estaban sin teléfonos, Internet. El 19 de febrero abrimos cuatro habitaciones y después de ahí no pudimos cerrar…  la gente nos buscaba, porque nos conocía”, aseguró Castro.

Confianza

Algo que destaca el gerente general de esta compañía es la relación de confianza que ha desarrollado con el BN.

“Nos chinean tanto que yo casi que ni al banco voy, el ejecutivo siempre anda un paso adelante de lo que compete al hotel”, dijo Castro.

Según él, tanto el hotel como el banco han entrado en un matrimonio donde las dos partes tenemos que entendernos, esa es la clave del éxito. “Yo quisiera que pasen los años y que tanto el banco se vea beneficiado de nuestro negocio, como nosotros del banco”, aclaró.

Juntos en la pandemia

Minor Castro asegura que su empresa brinda por igual oportunidades a hombres y mujeres, pues cada cual tiene un valioso aporte que hacer en la compañía.

También recuerda que muchos han llegado a la empresa como jardineros, primero y luego han ido creciendo y ocupando otros puestos.

Durante la pandemia, para hacer frente a las restricciones y permitir que el personal conservara su trabajo, les asignaron labores de mantenimiento, lo que según él resultó en un saldo positivo.

“Hemos aprendido a ser en parte polifuncionales, ser más exigentes, aprender a que todos somos necesarios en la empresa”, concluyó Castro.