De nuevo, mitos sobre la banca pública

Algunos temas de mucho interés en la opinión pública han estado circulando recientemente en los medios de comunicación. Sin embargo, en estos constantemente se menciona a la banca pública, en muchos casos presentando algunos mitos que son necesarios de comentar.

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Mito #1: Los márgenes.

Este mito se basa en el supuesto de que los bancos públicos poseemos el 60% de la cartera de crédito, y que operamos con altos márgenes de intermediación.

En primera instancia, con datos de la SUGEF a junio de 2020, la participación de mercado de los bancos públicos o del Estado en crédito, suma 45,32%, no el 60%.

Por otro lado, en cuanto a los márgenes, el margen de intermediación financiera del Banco Nacional (4,47%) es menor al del resto del Sistema Financiero excluyendo al BN (5,82%), y también menor al del Sistema Financiero excluyendo a la banca estatal (5,94%).       

Los márgenes de intermediación se relacionan con la eficiencia, pues esta última refleja cuanta proporción de la utilidad operacional bruta (resultado de intermediación financiera, comisiones y servicios) se absorbe por los gastos administrativos (gastos de personal y otros gastos administrativos). Esto necesariamente es diferente para bancos públicos y privados, pues es reflejo de modelos de negocio y objetivos que son muy diferentes.

Existe una brecha entre bancos estatales y el banco con mejor indicador. Esto se debe no sólo a un mayor gasto administrativo en los primeros -dada su cobertura y atención a intereses con visión país diferentes- sino también a la composición de su colocación de crédito. En ciertos sectores se brindan bajas tasas de interés, con mayores niveles de morosidad, pero propiciando la inclusión financiera de los ciudadanos.

En este rubro de la eficiencia, el Banco Nacional viene mejorando considerablemente en los últimos años. Pasamos de un 72% en diciembre de 2014, a un 64% en junio de 2020 (entre menor el porcentaje es mayor la eficiencia).

Mito #2: Las tasas.

Algunos afirman que el tema de los márgenes de la banca pública incide en las altas tasas de interés. Las tasas reales en colones han sido altas en la industria bancaria en los últimos años, pero el panorama actual es distinto. Nótese que en los últimos 12 meses la tasa básica pasiva (referente de créditos en colones) se ha reducido a poco más de la mitad, desde 6,65% a niveles de 3,65%.

Cabe destacar que la tasa activa promedio en colones combina actividades con perfil de riesgo distinto, revelando diferencias importantes en la fijación de costos.

Las tasas varían según el tipo de actividad, y en todas es la banca estatal la que ofrece las tasas promedio más bajas. En promedio, con datos a junio 2020, la tasa activa promedio de la banca pública es de 9,16%, mientras que en el promedio de los privados esta es de 14,28%, es decir, casi 5 puntos porcentuales más altas.

La Tasa Básica Pasiva para los créditos en colones es actualmente de las más bajas de los últimos tiempos; dentro de las entidades supervisadas, las tasas para crédito que ofrece la banca pública son competitivas y sanas. Desmitifica precisamente bajo el escenario de la afectación de clientes por la ley 9859, pues todos nuestros productos de crédito, incluidas las tarjetas, tienen niveles de tasas de interés por debajo de los topes que se establecerían a raíz de esta ley.

Por ejemplo, nuestras tasas en tarjetas de crédito en colones oscilan entre 28,80% y 33,75%, y en dólares, entre 22,65% y 30,0%.

Mito #3: Absorción de nuevos tarjetahabientes.

Otra idea que circula es que los bancos públicos deben poner todos sus esfuerzos ahora para acoger a deudores desplazados por otros bancos, en el marco de los “topes de usura”.

Sobre los “topes de usura”, pese a que era sabido que a los bancos públicos no les afectaba al manejar tasas inferiores a las que se visualizaban, de una manera responsable el Banco Nacional al ser consultado indicó que era posible la exclusión de algunos clientes por parte de bancos que les cobraran tasas más altas, tal cual lo explicaron también los entes reguladores.

En este sentido, el hecho de se produzca ahora desplazamiento masivo de clientes de entidades privadas, no es una situación que pueda remediar la banca pública. Los criterios del otorgamiento de crédito y sus tasas no son antojadizos.

Cualquier persona a la que se le cierra crédito en otra entidad puede ser valorada en un banco público conforme los perfiles de clientes: si el perfil es de nivel de morosidad elevado, entonces no podría contemplarse dentro del nivel de apetito por riesgo, ya que el ajuste de tasa de interés no va a compensar el riesgo.

A alguien que quiera consultar se le podría analizar de forma independiente su caso, pero siempre cumpliendo con los perfiles de riesgo ya admitidos.

Sin duda, el sistema financiero y en definitiva la banca estatal, han sido vitales para Costa Rica, desde un profundo compromiso con el desarrollo de las pymes, la inclusión financiera, el desarrollo a lo largo y ancho del país, el aporte sostenible al sector productivo privado y al Estado costarricense.

Mientras los desafíos de algunos bancos serán los topes de las tasas, la banca pública está concentrada en atender prórrogas, adecuaciones, capital de trabajo para reactivar la economía, etc. los cuales son el tipo de retos prioritarios que debe demandar una situación como la actual.

(*) Subgerente General de Crédito y Riesgo, Banco Nacional

Allan Calderón Moya. Gerente General a.i., Banco Nacional. Economista de profesión, graduado en la Universidad de Costa Rica, de donde posee además, una Maestría en Economía con énfasis en Banca y Mercado de Capitales y otra de la Universidad Complutense de Madrid en Análisis Económico y Economía Financiera. Ha desempeñado puestos como Analista de Riesgo de Crédito y de Mercado, Director de Riesgos de Crédito y Mercado y, Director General de Riesgos. Además, contribuyó con el desarrollo e implementación de los primeros modelos avanzados de riesgos crediticios.