Finca Caprina 1802: un queso gourmet que hace la diferencia

En la Angelina de Cartago, un sitio de montaña que parece tocar el cielo, se encuentra Finca Caprina 1802, y allí vive Gabriela Rojas con su familia, un hogar que comparte también con animales de granja como cerdos, gallinas, patos, conejos y, en especial, 65 cabras. Estas últimas son las que le ha permitido a esta emprendedora tomar un camino que nunca imaginó cuando allá por el año 2005 compró la primera cabra para darle leche a su hijo pequeño: la de empresaria de quesos.

Habiendo heredado de su familia esta finca, de pronto se encontró con la posibilidad de vender la leche por medio de la Asociación Costarricense de Criadores de Cabra y así empezó a aumentar el número de estos animales. Sin embargo, la venta se debilitó y frente a la crisis la decisión fue lanzarse a abrir un mercado prácticamente inexistente en el país y en el que ahora Finca Caprina 1802 es la principal distribuidora: los quesos de cabra.

Se trata de un producto Premium que la empresa coloca de forma exclusiva en hoteles, restaurantes y supermercados de lujo, en los que los clientes valoran altamente el sabor y sus propiedades en diferentes presentaciones. Actualmente, Finca Caprina 1802 produce quesos frescos, tipo feta, gouda y crema y están en proceso de lanzar nuevos productos. Su aventura empresarial inició formalmente en 2006.

Y es que el queso de cabra, además de ser un platillo exquisito, posee una gran variedad de ventajas para la salud. Por ejemplo, esta leche contiene  más calcio que la de vaca, no contribuye a formar tejidos adiposos, reduce el riesgo de alergias, actúa como antioxidante y se le atribuyen propiedades anti cancerígenas.  Además, comparada con la leche materna, la de cabra contiene  prácticamente la misma cantidad de ácido fólico.

El hecho de tener al macho alejado de las hembras al ordeñar y el filtrar y enfriar la leche adecuadamente, evita la contaminación y cualquier olor desagradable. Esta labor la realiza su esposo mientras Gabriela maneja las otras áreas del negocio. Ambos tienen cuatro hijos.

Lo más difícil, según afirma Gabriela, es creerse lo de ser empresaria.   “En especial a la mujer, nos han criado para ser empleados y no empresarios”, afirma.  Ser parte de BN Banca Mujer  le ha permitido a Gabriela, quien estudió inglés de profesión, adentrarse en otros campos que no eran su especialidad, como administración, comercialización y mercadeo. Asimismo, se formó en la producción de lácteos con ayuda de entidades como la Universidad de Costa Rica y el Instituto Nacional de Aprendizaje.

Gracias a un préstamo de BN Banca Mujer ha podido, además, poner en operación la planta procesadora de quesos  y lo demás ha sido esfuerzo, iniciativa y creatividad; lo que Gabriela llama producir “queso de autor”, es decir, con un sello personal experimentando con recetas propias e inspirándose en las de quesos producidos en el mundo gracias a su afición por los idiomas.

También han sido importantes los encadenamientos que ha logrado la empresa a través de Banca Mujer al participar en diferentes ferias que han resultado el puente para otros negocios y posibilidades. Asimismo, son parte activa de la Cámara Nacional de Queseros, Artesanales y Afines.

Para Gabriela y su familia, las cabras son parte un modelo de finca integral porque además de los animales de granja cuentan con una sección de plantas medicinales, generan energía por medio de un biodigestor, producen abono orgánico por medio de lombricultura y utilizan el suero del queso para alimentar a los cerdos.

Usted puede conocer más sobre Finca Caprina 1802 y sus productos visitando su página de Facebook y no se pierda la Feria de Innovación de Quesos Artesanales Costarricenses el 30 y 31 de marzo en el INA, en el Coyol de Alajuela, donde también  el queso de cabra estará presente.

Los quesos de Finca Caprina 1802 llegan a un mercado que aprecia la buena cocina.