Lucha, superación y éxito

De la mano del Banco Nacional

Andrea Alvarado Calderón

Dirección Corporativa de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social

 

Detrás de la seguridad y el éxito que hoy caracteriza a nuestra clienta Rosibel Siles, se esconde una historia de lucha, perseverancia, sufrimiento y tragedia. Una historia que a veces creemos que solo pasa en las novelas, pero no, también pasa en la vida real.

 

Y es que estas son las historias que nos gusta contar en el Banco Nacional, esas que demuestran que de verdad somos un banco amigo, un aliado estratégico y sobre todo un promotor de finales felices.

 

Rosibel Siles es una mujer sencilla, de 47 años de edad, casada con un hombre trabajador, don Orlando. Tiene dos hijos y vive en La Unión de Tres Ríos.

 

Ella tiene una empresa de transporte de estudiantes y servicios de especiales, que da empleo a 12 personas, de las cuales 10 son familiares. Actualmente, JERO (como se llama la empresa), tiene una flotilla de 6 microbuses y está en trámite para adquirir una nueva unidad.

 

A mediano plazo, las metas de doña Rosibel son crecer, cambiar algunas microbuses por otras más nuevas, dejar de manejar y poder dedicarse a la parte administrativa.

 

Hasta aquí  parece una historia con sabor a triunfo, pero para tener todo esto, Rosibel ha tenido que transitar un camino difícil, lleno de pruebas y obstáculos.

 

Un banco que marca vidas

 

Cuando sus hijos entraron al kínder, Rosibel y su esposo los llevaban y recogían en carro y de paso, traían a los hijos de los vecinos, que al principio eran 2, luego 4, después 8 y se vieron obligados a cambiar el carro por uno cada vez más grande, hasta comprar un bus.

 

Ese bus salió muy malo, se varaba mucho, los gastos de cada arreglo y las llantas eran carísimos y empezaron a tener problemas económicos. Sus hijos muchas veces no fueron al colegio porque no había plata.

 

Un día venían en ruta y Rosibel se puso de pie justo en el momento en el que el bus cayó en un hueco y del brinco ella se quebró el fémur, lo cual la dejó con una lesión de por vida, una discapacidad que la obliga a caminar con muleta.

 

“En ese momento quedé tirada en una cama, solo caminaba con andadera, mis hijos con hambre, nos cortaban la luz, el agua, perdimos el bus, casi perdemos la casa y nos quedamos sin la forma de ganarnos el pan, yo no soy estudiada y mi esposo tampoco por lo que teníamos pocos ingresos y muchas deudas”, señaló Rosibel.

 

Una amiga le regaló un equipo para que pusiera una soda y lo hizo. Fue a varios bancos para que le prestaran dinero para iniciar, pero nadie le quería dar crédito. En esos momentos de desesperación, ella encontró en el Banco Nacional a un amigo; tocó las puertas y se topó con “varias personas que si creyeron en mí y me ayudaron”.

 

Aunque fue a pedir crédito para la soda su corazón estaba con los niños. Lo que Rosibel quería era una microbús y el Banco Nacional le prestó para comprarla.  

 

“Desde un inicio, mi experiencia con el Banco Nacional ha sido de apoyo incondicional, me han hecho sentir importante, que soy una empresaria, me han capacitado en computación, contabilidad, mercadeo y gerencia. Estoy sumamente agradecida, sencillamente si el Banco no hubiera creído en mí hoy no estaría contando esta historia”, señaló Siles.

 

Tras siete meses de trabajar la microbús pagaron todas sus deudas, pero un día, al levantarse por la mañana, descubrieron que les habían robado la microbús y nunca apareció.

 

“Una vez más nos sentimos desesperados, fui al Banco Nacional y pensé que me iban a decir “ese es su problema y tiene que pagar”. Pero, contrariamente, encontré personas a quienes les dolió lo que me pasaba y me dijeron “doña Rosibel le prestamos de nuevo para que compre otra microbús y siga trabajando”. Creo firmemente que sin la ayuda del BN y el esfuerzo de mi familia jamás tendría lo que hoy tengo”.

 

      Llamada “JERO son las iniciales de los nombres de mis dos hijos, mi esposo y yo. Esta empresa es el sueño de mi familia hecho realidad”.