Margen de Intermediación bajo examen: de percepciones a realidades

Con un sencillo examen de los datos de acceso público que están en la página web de la SUGEF, valoraremos la veracidad de la afirmación de que los bancos del Estado “operan con altos márgenes de intermediación”.

El Margen de Intermediación Financiera (MIF) es fundamentalmente, la diferencia entre la tasa de interés activa promedio que cobra una entidad a sus deudores y la tasa de interés pasiva promedio que paga a sus acreedores y ahorrante. En un mercado bancario donde las entidades compiten tanto por la captación, como por la colocación de crédito, esa diferencia debería ser un indicador apropiado del grado de eficiencia de las entidades bancarias, dado que señalaría cuántos recursos requiere la entidad para efectuar su labor de canalizar ahorro entre agentes superavitarios y demandantes de financiamiento.

Existen formas alternativas para medir el MIF. Las más comunes utilizan información de los estados financieros de las entidades. Con esta información se construyen dos métricas relativas, una de ingresos, influida principalmente por tasas activas y otra de gastos, que es afectada primordialmente por tasas pasivas. Al tomar la diferencia entre estas, se obtiene la cuantía del MIF. Cuáles partidas de ingresos y respecto a cuáles partidas del balance se relativizan los ingresos y los gastos, constituye la diferencia entre las distintas métricas de MIF. Hay medidas que tienden a ser más “reducidas”, en el sentido de incluir en los ingresos solamente aquellos de naturaleza financiera, mientras otras son más “amplias” pues incluyen también ingresos no financieros (por ejemplo, comisiones y otros ingresos por servicios).

Como insumos para los resultados que se mostrarán, se calcularon 6 métricas distintas de MIF para los últimos ocho años y al observar el nivel actual y la evolución en el tiempo de estas métricas, se puede concluir con facilidad que los datos no respaldan la afirmación mencionada al inicio. Todo lo contrario, constituyen evidencia de que los márgenes de intermediación de los bancos comerciales del Estado no solo son actualmente más bajos que los de la banca privada, sino que además son de los más bajos entre los intermediarios financieros del país y exhiben una alentadora tendencia a la baja.

El siguiente cuadro muestra el promedio del último año de los seis indicadores de MIF. En todos, el nivel de los bancos del Estado es menor que el de los bancos privados. Aún más, en cuatro de las seis métricas la banca del Estado exhibe un nivel inferior al de todos los demás tipos de intermediarios.

Los datos disponibles para el público en la web de SUGEF permiten observar la evolución histórica del MIF para estas agrupaciones de entidades. La evolución en el tiempo es importante pues permite, por un lado, corroborar que hace ya cerca de tres años que los indicadores de MIF de la banca del Estado son menores que los de la banca privada y, por otro, observar la tendencia a la baja que ha experimentado el MIF en la banca estatal.

Si se revisan estos números y se elaboran gráficos para los últimos 8 años, puede observarse que hace varios años el MIF de la banca del Estado era más alto que el de la banca privada, pero esto ha cambiado. Mientras la tendencia de la banca del Estado ha sido hacia menores márgenes, en la banca privada los indicadores tendieron al alza desde mediados del año 2017.

Como resultado, los niveles de margen que se observan actualmente apuntan a una banca comercial del Estado que opera con un diferencial entre tasas activas y pasivas menor que el de la banca privada, promoviendo en ese sentido la inclusión financiera y mayor niveles de desarrollo económico vía mejores condiciones crediticias.

Según los datos consultados, los bancos comerciales del Estado han logrado reducir progresivamente sus márgenes de intermediación financiera, alineando a mejores niveles de eficiencia bancaria. Concluido el examen, los datos muestran en el último trienio, niveles que están dentro de los más bajos de la industria bancaria en Costa Rica.

Allan Calderón Moya. Gerente General a.i., Banco Nacional. Economista de profesión, graduado en la Universidad de Costa Rica, de donde posee además, una Maestría en Economía con énfasis en Banca y Mercado de Capitales y otra de la Universidad Complutense de Madrid en Análisis Económico y Economía Financiera. Ha desempeñado puestos como Analista de Riesgo de Crédito y de Mercado, Director de Riesgos de Crédito y Mercado y, Director General de Riesgos. Además, contribuyó con el desarrollo e implementación de los primeros modelos avanzados de riesgos crediticios.