Pregunta a los expertos: negocios en tiempos de crisis. El caso del Banco Nacional de Costa Rica

El pasado 30 de abril, la Financial Alliance for Women, una red de organizaciones financieras dedicada a apoyarlas a desarrollar estrategias para aprovechar el poder de la economía femenina, llevó a cabo un seminario web, como parte de su serie semanal “Pregunta a un Experto: Negocios en Tiempo de Crisis”  en el que participó, Banco Nacional de Costa Rica, primer miembro de la Alianza de la región latinoamericana. Cinthya Morera, Directora de Desarrollo y Mujer y Michelle Miranda, encargada de Estrategia Comercial representaron al banco. Ambas funcionarias expusieron las principales afectaciones que el país centroamericano ha sufrido durante la pandemia, y las acciones para contrarrestar sus efectos que ha implementado el gobierno y el Banco, varias de ellas con enfoque de género. Cabe destacar que este año el programa Banca Mujer cumple 10 años, posicionando al Banco como pionero en América Latina por su iniciativa integral enfocada en las mujeres. 

“Costa Rica reporta únicamente 705 casos de COVID-19. Los bajos niveles de contagio se deben a que el gobierno tomó medidas de aislamiento oportunas, como la restricción vehicular y la suspensión de cursos lectivos y eventos masivos, antes que otros países en la región”, señaló Morera. Sin embargo, su economía no ha estado exenta de afectaciones, tanto por aspectos externos, como la disrupción en las cadenas globales de producción y distribución, como por aspectos internos, como por ejemplo el cierre de los negocios, parte de las medidas de aislamiento social impuestas a nivel gubernamental.

En el ámbito financiero, el gobierno de Costa Rica ha impulsado programas de crédito para apoyar a MiPymes, con condiciones accesibles, así como el refinanciamiento y la cancelación de pasivos. De la misma forma, redujo las tasas de interés y promovió la creación de una nueva oferta de crédito que permite la recuperación de las empresas.

En medio de un contexto en el que el aumento en la tasa de desempleo y la disminución de jornadas laborales han impactado los ingresos familiares, el Banco Nacional, como el resto del sector financiero, enfrenta una reducción en la demanda de productos y servicios bancarios. Asimismo, el Banco se ha visto afectado por un incremento en la solicitud de prórrogas de crédito y la disminución de los ingresos. Sectores de atención como el turístico, una fuente importante de divisas para el país, han visto impactada su cartera de crédito de forma negativa.

Ante esta coyuntura, el Banco ha implementado una serie de medidas, tanto internas hacia su personal, como externas hacia sus clientes. Algunas de las medidas internas son la ampliación del teletrabajo, la reducción de las jornadas laborales, el establecimiento de nuevos horarios de atención para adultos mayores, y la identificación de colaboradores en situación de riesgo, con el objetivo de brindar apoyo psicológico y de salud.

Una de las medidas externas implementadas por el Banco es el rediseño de su estrategia, identificando las principales necesidades y desafíos que sus clientes enfrentan. Las medidas incluyen, por ejemplo, prórrogas para el pago de créditos, promover el acceso a servicios digitales, créditos ágiles, espacios para ventas por internet y nuevos créditos para recuperación del negocio. Con base a las necesidades identificadas, el Banco ha flexibilizado sus medidas de pago (personal y para negocios), otorgando prorrogas de hasta 4 meses para clientes de micro y pequeña empresa. El límite transaccional diario en canales digitales fue aumentado y las comisiones fueron reducidas. Asimismo, el Banco extendió a todas las pymes del país, de forma gratuita una membresía por 6 meses, en su plataforma de capacitación empresarial PymeNauta, con la que ofrece cursos empresariales y, ahora, cursos para la gestión de la crisis.

Para complementar sus servicios financieros, el Banco Nacional ofrece a sus clientes la plataforma NIDI, un espacio de e-commerce, en el que empresas puedan hacer una realidad las ventas por Internet mediante una tienda virtual mediante la cual puedan comercializar sus productos y servicios. De esta forma, el Banco impulsa el uso de canales digitales, incluyendo además servicios de software de facturación electrónica y administración de inventarios sin costo por 6 meses, a través de su programa NovaPyme. Además con el programa BN Mujer, el Banco apoya a pymes y mujeres durante la cuarentena a través su canal de Instagram “Vamos a Contarte CR”, como un espacio de interacción con contenido de utilidad para su crecimiento personal y profesional, en temas como actividades familiares, bienestar, defensa personal, entre otros. Éste es también un punto de encuentro e intercambio para mujeres emprendedoras. 

En conclusión, el caso del Banco Nacional demuestra que los bancos pueden ser algo más que proveedores de servicios financieros en medio de la pandemia, como por ejemplo ayudar a sus clientes ofreciendo acceso a plataformas para comercializar sus bienes y servicios, capacitaciones empresariales y contenido para mitigar el impacto la cuarentena.