Situación económica estruja el bolsillo de los ciudadanos

Endeudamiento del país provoca que los bancos se vean obligados a subir el costo de los créditos, que la gente ahorre menos y pida menos préstamos

Cuando usted gasta más de lo que recibe, pide prestado a familiares o amigos para poder cancelar la escuela de sus hijos, las compras del supermercado, los pasajes del bus o peor aún, recurre a sus tarjetas de crédito para comprar cosas que antes las pagaba con su salario, sin duda está frente a un gran problema financiero que le afecta tanto a usted como a toda su familia.

Igual panorama vive el país: al Gobierno ya no le alcanza el ‘salario’ que recibe por medio de los impuestos; está gastando más de los ingresos que obtiene y esto ha causado un deterioro económico que se profundiza año tras año. Solo imagínese que la mitad de lo que usted recibe de salario tuviera que destinarlo a pagar deudas. ¡Eso le está ocurriendo al Estado!

Para seguir haciéndole frente a los pagos –sin que haya nuevos impuestos en el horizonte– el Gobierno ha tenido que endeudarse, ya sea en bancos del país o en organismos fuera de Costa Rica. Pero resulta que el Gobierno asumió deudas no para construir puentes, carreteras, acueductos y otras obras que le traerían dinero en el futuro, sino para pagar salarios, pensiones, alquileres y otros gastos que por ley está obligado a cumplir. La bola de nieve cada año se hace más grande y estruja más al gobierno y a los ciudadanos.

Deuda del Gobierno afecta los créditos y las opciones de más empleo

¿Cómo nos afecta a usted y a mí esta situación de déficit fiscal del país? Una consecuencia es cuando usted va al banco a solicitar un crédito y el monto que debe pagar mes a mes por ese dinero que le prestaron, va subiendo.

Esto se explica porque el Gobierno al pedir más y más dinero a los bancos para pagar sus gastos, los recursos que los bancos tienen para prestar son menores y esto presiona las tasas de interés.

Como respuesta a que los créditos se ponen más caros y las empresas pagan más por sus deudas, deben aumentar el precio de productos y servicios. Es decir, con el mismo salario, el consumidor paga más por la comida, la escuela, los servicios médicos, luz, agua o el teléfono. Las familias compran menos, utilizan menos sus tarjetas de crédito y disminuyen sus ahorros. Esto para los bancos es un golpe duro porque afecta el corazón de su negocio.

El hecho de que las familias dejen de consumir algunos productos y servicios afecta por supuesto a las empresas y fabricantes porque venden menos, prefieren reducir la oferta y producir menos. El resultado se traduce en menos ganancias y en una economía que crece menos.

Atrasos en el pago de sus cuotas

Quienes tienen préstamos de casa, carro, lote o de inversión para su negocio, no quieren perder lo que tantos años les ha costado construir, entonces no les queda otra alternativa que destinar más plata para pagar la deuda y limitar otros gastos en la casa.

Sin embargo, muchas veces no lo logran y atrasan el pago de sus cuotas, afectando seriamente la salud de los bancos, los cuales ante un aumento en los niveles de mora, deben protegerse mediante un mecanismo que se llama provisiones. Las provisiones son reservas de dinero creadas cada vez que se otorga un crédito por si este entra en mora.

Otros ciudadanos, al ver las tasas de interés altas, prefieren no endeudarse para comprar casa, carro o ampliar su negocio, mucho menos en dólares porque el porcentaje que se paga por el dinero prestado en esta moneda, es aún mayor debido a decisiones que han tomado las autoridades financieras en Estados Unidos.

La caída en la demanda de crédito en dólares es otro dolor de cabeza para los bancos porque necesitan seguir colocando recursos para mantener sus finanzas saludables y lograr crecimientos óptimos.

La crisis ha obligado a la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF)  a aumentar las exigencias regulatorias a los bancos del país y esto, sumado al aumento de créditos malos, golpea los márgenes de utilidad de las entidades financieras.

Veamos otra consecuencia del déficit. Dado que las empresas y el Gobierno están pagando más tasas de interés debido al alto endeudamiento del país, no queda mucho recurso para generar empleo. Las empresas están enfocadas más en pagar sus créditos que en aumentar la producción o ampliar sus plantas de manufactura. Es decir, han decidido poner en pausa sus planes de nuevas contrataciones, limitando las oportunidades de trabajo a personas que realmente lo necesitan. Esto tiene un efecto directo sobre las poblaciones con menores recursos y por tanto, la pobreza podría aumentar.

No olvidemos que uno de los factores que ayudan a disminuir la pobreza en los países es la generación de más fuentes de empleo porque las familias cuentan con ingresos para comprar alimento, vivienda, vestido y tener así una mejor calidad de vida.

Volvamos al ejemplo inicial de la persona que gasta más de los ingresos que recibe y que ha acudido a deudas para enfrentar sus compromisos. Esta persona tan endeudada ya no genera confianza, ni de bancos ni de amigos. Ya nadie le quiere prestar. Bueno, al país le podría suceder lo mismo si no toma decisiones en torno a su situación fiscal; por eso es que varios gobiernos han insistido en la urgencia de aprobar nuevos impuestos.

Expertos economistas han dicho que las empresas extranjeras interesadas en trasladar operaciones en otros países están pensando dos veces si es seguro traer ese capital a Costa Rica debido al riesgo que está causando el manejo de sus finanzas. El hecho que no vengan nuevas empresas extranjeras a invertir al país provoca menores recursos para el Estado (impuestos), menos fuentes de empleo y para los bancos, menos colocación de créditos grandes para la construcción de plantas, edificios o equipos.